La taberna (3)
Tras la mínima conversación con el tabernero, Faiuz sale de la taberna, esperando poder encontrar de nuevo a la mujer de antes, mientras se encamina a la puerta observa como sus compañeros hacen señas a los parroquianos y al tabernero para que les ponga otra ronda.
Tewe se anima con algunos chistes al calor de la cerveza, los clientes ríen sin reparos los chascarrillos y no rehúsan conversar con los forasteros, pero no tienen demasiados temas de conversación y aparte de algunas generalidades sobre el tiempo, las cosechas, la pesca y el mar, no dicen nada que parezca interesante. En cuanto la conversación toma otros derroteros, se encogen de hombros y como si no fuera con ellos, no saben, no contestan y no les importa. Es su mundo y su forma de ser tal y como parece.
Al cabo de un rato Faiuz vuelve, encontrando al grupo en animada conversación, un cruce de miradas con sus compañeros basta para saber que no han obtenido ningún dato nuevo, y sin siquiera acercarse a ellos, se acoda de nuevo en la barra, y le pide al tabernero otra jarra de cerveza ...
- Ni rastro ... tal vez tenga usted razón y todo haya sido una broma de bienvenida - dice a la vez que agarra la jarra para dar un sorbo
- Ya se lo dije señor, aquí suelen venir muchos forasteros así que no es novedad ver caras nuevas para la gente de este lugar
A Faiuz se le ilumina algo en la mente en ese momento, y sin dudarlo responde siguiendo su intuición:
- No lo dudo, y todos vienen, o venimos a lo mismo ¿no es cierto? esa historia del tesoro de esta isla suena muy bien en todos los oídos ... pero supongo que ustedes que viven aquí nos dirán que todo es una mentira ... porque de lo contrario ustedes mismos ya lo habrían encontrado ¿no?
El tabernero mira fijamente a los ojos a Faiuz, sonríe y cuando parece que va a responderle, los dos lugareños que llevan un rato despidiéndose efusivamente de sus contertulios se levantan haciendo un ruido de mil demonios y con las mejillas sonrosadas se acercan a la barra y con una sonrisa de oreja a oreja le dan la mano a Faiuz agradeciéndole algo.
- Les hemos invitado a las cervezas Faiuz -- grita Tewe desde el fondo para tranquilidad del curandero.
Tras unos cuantos aspavientos, los dos hombres salen de la taberna, a buen seguro más contentos de lo que entraron hace una hora.
El tabernero cierra la puerta tras de ellos, y cogiendo su vaso de bebida se acerca a la mesa del grupo
- Usted - dice dirigiéndose a Faiuz que sigue en la barra - acérquese, hablaremos mejor aquí
Y se acomoda en un taburete, señalando otro para el sanador, que se apresta a ocuparlo, y comienza a hablar ...
- Hace unos mil años, esta tierra estuvo dominada por un ser oscuro, que tenía sometido al pueblo a su voluntad. Las gentes no podían hacer nada, y la desesperación se apoderó de todos. Sin embargo un día llegó un mago muy poderoso con la intención de erradicar la oscuridad de esta isla. Todo el pueblo le apoyó y consiguió su objetivo, enterró al ser bajo su propia fortaleza y con él todas sus riquezas. Estas riquezas son las que los aventureros vienen a buscar una y otra vez, pero hasta el momento todos han muerto y nadie lo ha conseguido.
A todos los aventureros que me preguntan les digo que pasen por la casa del único mago del pueblo, descendiente de aquel mago todopoderoso que en aquella ocasión nos libró de la oscuridad. Su casa se encuentra hacia el Norte, pasados los campos de trigo, subiendo hacia la montaña, en un claro del bosque. Preguntad a los agricultores de la zona y ellos os guiarán.
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