Saliendo del pueblo

Una vez obtenida la información y después de despedirse del tabernero (y por supuesto terminar las consumiciones), recorren el pueblo en la dirección indicada, sin cruzarse con nadie, y pronto salen del mismo. A lo lejos se divisan los primeros campos de trigo y en la lejanía se puede apreciar la enorme extensión que abarcan, el amarillo inunda el horizonte por esa zona. Hacia allí se encaminan, y por fin ven a alguien, 3 campesinos se afanan en sus tareas y no tardan en darse cuenta de su presencia ...
Uno de ellos se les acerca de paso que lleva un cesto de espigas recién cortadas a uno de los carros que tienen debajo de un grupo de árboles y les saluda alegremente. Es obvio que los lugareños están más que acostumbrados a ver forasteros por sus tierras.
Mientras deposita su carga colocándola cuidadosamente en el carro, les comenta orgulloso que ese que ven es uno de los mayores campos de trigo de toda la isla, y que gracias a lo que sacan de él, viven muchas familias, pues el trigo que allí se obtiene comercia a través de barcos que vienen expresamente a por él.
En medio de esa conversación, logran preguntarle al campesino lo que realmente desean saber, que no es otra cosa que como se llega a casa del mago. Este hace una pausa en su labor, pero tampoco se extraña demasiado de la pregunta, al menos no parece muy sorprendido, y les dice que al final del campo de trigo que tiene como un kilómetro de largo desde allí, empieza un bosque tupido con gran cantidad de vegetación salvaje, y en él hay un pequeño sendero de piedras que hay que ir siguiendo para encontrar la morada del mago ...

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